Ubicada en el barrio de Adrogué, la vivienda de la conductora Lizy Tagliani y su pareja Sebastián Nebot representa un verdadero refugio familiar concebido para el uso cotidiano. La propiedad, bautizada con el nombre de “Familia Nebot”, combina una arquitectura de líneas sencillas con espacios pensados para compartir momentos junto a su hijo Tati. Este hogar busca priorizar la comodidad y la calidez antes que la simple exhibición estética.
De la gala a tu casa: los peinados de los Emmy 2026 que arrasarán esta temporada y son muy fáciles de lograrEl diseño edilicio incorpora tejas y un amplio terreno verde que evocan las propiedades donde trabajaba la madre de Lizy Tagliani durante su infancia. Con el paso del tiempo, la pareja logró transformar la estructura en un punto de encuentro lleno de identidad propia. Así, cada ambiente de la residencia responde a los valores humanos y afectivos que la conductora procuró consolidar a lo largo de su vida.
El rincón mágico de la Patagonia que esconde una casa con forma de huevo de dragónDiseño interior y arquitectura integrada
La estructura combina rasgos rústicos con líneas contemporáneas mediante fachadas con madera a la vista, chimenea y un balcón con barrotes. En el interior, los grandes ventanales de piso a techo desempeñan un papel central al conectar los espacios con el entorno natural. Estas aperturas permiten el paso libre de la luz solar a través de las distintas áreas principales.
La decoración interna mantiene paredes claras y materiales de origen natural dentro de una paleta cromática simple. La disposición de los ambientes evita la acumulación de objetos innecesarios para favorecer la fluidez en el tránsito diario. De este modo, la vista del parque exterior se integra directamente a la propuesta estética general de la casa.
Un jardín preparado para el juego de Tati
El sector descubierto de la vivienda fue organizado mediante un sendero de baldosas de cemento que delimita las zonas de circulación y descanso. En una de las áreas verdes destacan un arco de fútbol y una calesita instalados especialmente para el entretenimiento del pequeño Tati. La calesita confiere un aspecto sumamente original a la vista exterior sin perder funcionalidad. Este parque funciona como una verdadera extensión al aire libre de los ambientes internos de la propiedad.
La instalación de la calesita permite que Tati disfrute de momentos recreativos sin desconectarse del resto del hogar. El espacio está pensado para ser observado de manera directa desde diferentes sectores internos de la casa. La cercanía visual fortalece la integración familiar mientras se desarrollan las actividades de cada jornada.
Convivencia con animales y sentido de refugio
La vida cotidiana en el inmueble incluye la convivencia con seis perros y dos gatos que influyeron de forma directa en la distribución espacial. Los sectores exteriores disponen de dimensiones suficientes para que los perros corran y jueguen libremente durante el día. Asimismo, los felinos integran la rutina diaria de la familia dentro de un ambiente espacioso y accesible. La presencia constante de los animales motivó elecciones arquitectónicas donde la vegetación se mantiene como protagonista.
Para Lizy Tagliani, la adquisición del inmueble en el barrio donde creció posee un profundo valor simbólico. La convivencia junto a Sebastián Nebot, su hijo y sus mascotas materializa el proyecto personal de la conductora. Cada rincón de la casa sirve como testimonio de un espacio diseñado para la protección, la unión y la vida afectiva.